Visita al Hospital Infantil de México

El Voluntariado de la Liga Nacional de San Judas Tadeo organizó una visita a los niños del Hospital Infantil de México.

El día primero de octubre de 2005 a las 8:30 hrs. en el Templo de San Hipólito fue el punto de partida.

El P. José Juan Tapia Tapia, C.M.F. impartió la Bendición a todos los voluntarios, motivándolos con la siguiente premisa: este evento no tiene sentido si no nos esforzamos en ayudar a nuestros semejantes.

A puro pulmón

Del Templo de San Hipólito y San Casiano partimos a las 8:50 hrs.

Las manos se hicieron solidarias para cargar con todo lo necesario, comida, bebida, piñata, material de apoyo etc.

Comenzó la travesía en un microbús. Aquí la payasita “Bebetina” convocó a todos los presentes a inflar globos con el fin de ahorrar tiempos. A puro pulmón o con bombita se llenaron dos grandes bolsas.

A las 9:10 hrs. llegamos a las puertas del Hospital Infantil de México - Dr. Federico Gómez - ubicado a un costado del Centro Médico Siglo XXI.

Como todo en la vida tiene sus bemoles, aquí no fue la excepción. La comitiva tuvo que esperar cerca de 20 min. a que se autorizara el ingreso de los 28 voluntarios.

Bebetina tomó de nuevo la iniciativa y utilizando los globos ya inflados nos demostró sus habilidades en globoflexia, y comenzó a hacer: flores, espadas, perritos y hasta teléfonos celulares.

A las 9:30 hrs. por fin procedimos a ingresar, se nos indicó que estaríamos en el solario del Hospital ubicado en el segundo piso.

Entrando al solario el trabajo fue arduo, pues algunos preparaban los alimentos, otros el material de apoyo y otros más se disfrazaban, ¡Quién iba a pensar que hoy convivirían juntos San Judas Tadeo y el hombre araña!

En este momento me percaté que esta visita sería conocida como la fiesta de la alegría.

Todo parecía ya estar en su lugar cuando de pronto aparecieron los dos primeros niños, ¡Se hizo la luz!

Este primer contacto llenó a los voluntarios de energía y comenzó la fiesta; la música y el baile hicieron acto de presencia.

Se podría decir que a cuentagotas comenzaron a llegar los niños acompañados por sus papás. En este momento con cierta tristeza comprendí que solo asistirían al solario los niños menos enfermos.

Al ritmo de una canción llamada “el sapo” apareció en escena nuestro superhéroe, el Hombre Araña y unos amigos: “Síndrome” y “El come galletas”. ¡Orale!

Envolviendo en su telaraña a todos con amor

Nuestros personajes invitados organizaron a todos los presentes para quebrar la piñata; golpe a golpe fue cediendo hasta que se rompió. Para nuestra sorpresa estaba llena de puros juguetes.

Después de tanta algarabía como que ya hacía hambre. Así que se procedió a partir el pastel. Varios niños pasaron personalmente a partirlo y repartirlo.

Las muchachas del voluntariado entraron en acción repartiendo bocadillos y bebidas para todos. Y como quien dice, así se cumplió el objetivo de la fiesta de la alegría: barriga llena y corazón contento.

Como ultima actividad los niños pasaron a plasmar la huella de su mano o pie en una manta que se preparó.

Estábamos reposando un poco cuando al Hombre Araña se le pidió que visitara otros pisos del hospital, pues el anuncio de su visita al hospital corrió como pólvora.

Este fue para mi gusto el momento más especial de la visita: recorrer las salas de endocrinología, nefrología, urología, y ortopedia. Aquí se entrelazaron las sonrisas con los nudos en la garganta, las piruetas del Hombre Araña con la debilidad de algunos niños, pero lo mejor fue que en sus rostros se vislumbró una pequeña mueca de gusto por ver al superhéroe.

Las fotografías que se tomaron dicen más de lo que podamos describir aquí. Termino este relato con unas palabras que le escuché al Hombre Araña y que también comparto: “Esto es lo más hermoso que me ha pasado”.

A través de estas líneas agradecemos a los voluntarios-superhéroes su visita a este Hospital, Dios les premiará por llevar alegría a estos niños.

Humberto Saavedra

Galería Fotográfica